El guey de Axelito dormía como osezno. Cuesta trabajo imaginar que quien alguna vez fue el espermita más rápido del grupo se convirtiera en una bolita burguesa sin mayor aspiración que dormirse durante horas y pegarse a la tetilla de su madre en sus ratos de vigilia.
Así estaba yo, ejerciendo mis cínicas opiniones, cuando el Axel miró a la cámara y me regaló esta expresión:

Esta bolita de carne ruidosa y apestosa es demasiado adorable. Ahora entiendo a los tíos que se gastan rollos y rollos de película en fotografiar al bebé, porque me convertí de inmediato en uno.
2 comentarios:
Qué chido ir a ver a un sobrino recién nacido... recuerdo cuando mis hermanas empezaron a tener bebés cuánto me gustaba ir a conocer a los nenes. Somos una familia grande y ahora tengo más de 20 sobrinos. Saludos.
Que maravilloso y lindo.
De verdad un bebé te quita el cansancio, los problemas, y mil cosas más.
En horabuena para los padres (y el tio).
Salu2!
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