
Al subir, todos notamos un olor bastante desagradable en los asientos del frente, pero no dijimos nada. Fue hasta que llegamos a la secundaria que el chofer comento sobre el olor, por lo que mi compañero Norberto abrió la guantera.
De inmediato volvió a surgir el olor, y no sólo eso, sino que también vimos que la guantera estaba manchada de algo rojo. En medio había una bolsa de Soriana. Pensando que quizás contenía comida echada a perder -la peste era inaguantable-, Norberto la abrió.
ERA UNA TOALLA SANITARIA USADA, DE UNOS QUINCE DIAS DE ANTIGUEDAD.
3 comentarios:
Grandísima marrana atascada la mujer que haya hecho eso... inconcebible.
Shiale!
quiero vomitar
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